Manifiesto Universitario en favor del derecho a nacer

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I.    Declaramos que la práctica sistemática del aborto voluntario es incompatible con el derecho a la vida. La muerte provocada de millones de niños antes de su nacimiento es una lacra social tan extendida que podemos hablar de que se está imponiendo una verdadera “cultura de la muerte”

II.  La cultura de la muerte es causada por una manipulación ideológica de los Derechos Humanos, que pretende excluir de su aplicación a los seres humanos antes del momento del nacimiento. A través de los medios de comunicación muchos Estados e Instituciones transmiten la idea de que el niño no nacido carece de derechos, bien porque no puede ser considerado como persona antes del nacimiento, bien porque ni siquiera se considera que existe un ser humano en las primeras etapas de su desarrollo.

III.   Esta mentalidad tiene que dar paso a la defensa del derecho a nacer de todos los hombres y mujeres, con independencia de las circunstancias en que su vida se está desarrollando.

IV.  El derecho a nacer se fundamenta en razones biológicas, filosóficas y jurídicas.

V.    El punto de partida se encuentra en la divulgación de los avances genéticos y científicos que permiten, hoy en día, determinar el llamado “estatuto biológico del embrión”, es decir, definirlo como un individuo, un ser humano desde el primer momento de su existencia. La ciencia permite reconocer la identidad de este individuo a lo largo de las sucesivas etapas de su desarrollo, y, por lo tanto, fundamentar su reconocimiento social y jurídico como persona.

VI.  Desde el punto de vista antropológico parece necesario comprender la condición personal -fundadora de los derechos elementales- como estructura ontológica del ser humano desde el primer momento de su existencia, no vinculando esa condición personal a la posibilidad de realizar actualmente determinadas operaciones (autoconciencia, libertad, etc.). El planteamiento contrario compromete la universalidad de los Derechos Humanos e introduce la posibilidad intolerable de una “jerarquía de dignidad” basada en criterios más o menos arbitrarios. Rechazamos, por tanto, la diferenciación entre un supuesto estatuto biológico del embrión diferente de su estatuto ontológico personal.

VII.   Limitar el concepto jurídico de persona a los que ya han nacido es correcto para determinados derechos que exigen por su propia naturaleza el previo nacimiento o el desarrollo de su personalidad: por ejemplo, el derecho al nombre, a adquirir un patrimonio o los derechos civiles. Pero se debe reconocer en los textos jurídicos como persona a todo individuo de la especie humana para proteger aquellos derechos que son inherentes a la dignidad de la naturaleza humana: en concreto el derecho a la vida, que en la etapa previa al nacimiento se concreta en el derecho a nacer. Por ello, no hay problema en decir que los hombres concebidos y no nacidos son personas y gozan del derecho a nacer y a que su vida sea defendida.  En nuestra opinión este es el sentido en que deben interpretarse las Declaraciones de Derechos y las normas jurídicas para que verdaderamente ningún individuo de la especie humana –persona- quede fuera del reconocimiento del derecho fundamental a la vida.                                                                     

VIII.  Los firmantes de este manifiesto pedimos a quienes ejercen la responsabilidad de la interpretación y aplicación de los derechos humanos que defiendan el derecho a  nacer de las personas y que promuevan en los Estados, instituciones y en la opinión pública, la lucha contra el aborto provocado, verdadero genocidio más horrible que los que hemos sufrido en el siglo XX.

   


I.    We declare that the systematic practice of voluntary abortion is incompatible with the right to live. The death of millions of children before birth is a social disease so widespread that we can say  that  a true "culture of death" is developing.


II.    The culture of death is caused by an ideological manipulation of the Human Rights, which seek to exclude, from its application, the humans before the time of birth. Through the media and many institutions convey the idea that the unborn child has no rights because it can not be regarded as a person before being born, and because they do not even consider that there is a human being in its early stages of development.


III.   This mentality must give way to defending the right to be born for all men and women, regardless of the circumstances in which their life is developed.

IV.  The right to birth is based on biological, philosophical and legal reasons.


V.  The starting point is the dissemination of scientific and genetic advances that allow nowadays to determine the "biological status of the embryo”, ie, defined as an individual, a human being from the first moment of its existence. Science is able to recognize the identity of this individual along the successive stages of development, and therefore support its social and legal recognition as a person.


VI.    From the anthropological point of view it seems necessary to understand the personal-founder status of the basic rights as ontological structure of human beings from the precise moment of its existence, not link to the personal ability to perform currently certain operations (self-awareness, freedom , etc.).. The opposite approach compromises the universality of human rights and introduces the possibility of an intolerable "hierarchy of dignity” based on criteria more or less arbitrary. We reject, therefore, the distinction between a supposed biological status of the embryo different from its personal ontological status.


VII.   Limiting the legal concept of the person to the already born is correct for certain rights, which by their nature require the prior birth or development of his personality: for example, the right to name, to acquire a property or civil rights. But it must be recognized as a person in legal texts to any individual of the human species, to protect those rights that are inherent to the dignity of human nature: in particular the right to life, which in pre-birth consists of the right to be born. Therefore, there is no problem in saying that human beings conceived and unborn are persons and have the right to be born and his life to be defended. In our opinion this is the meaning to be interpreted in the Declarations of Rights and the legal rules for any individual of the human species –person- not to be outside recognition of the fundamental right to life.


VIII.  The signatories of this manifesto call on those who exercise responsibility for the interpretation and application of human rights to defend the right of people to be born and to promote in the States, institutions and public opinion, the fight against abortion, most horrible genocide that we have suffered in the twentieth century.

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